A veces suele, Blaustein, como al descuido y sin énfasis, dejar caer algún relato con destino memorable. En eso, como con las pertinaces hormigas, se repite. Un narrador cada vez más afilado y preciso que no ha perdido soltura ni inhibe el humor, con todo lo que (le / nos) pasó. Lector y escritor aventurero sin red ni pudores, testigo de los confiables, agente no secreto de la memoria generacional, a Blaustein le duele, pero lo sabe contar sin otros subrayados que la excelencia de la escritura y...