Resulta que el amor es ciego. Por eso, los enamorados no ven los defectos de su pareja, ni oyen lo que le dicen sus amigos o sus parientes y tratan de ocultar sus propios defectos, muchas veces con serias consecuencias una vez que se han casado. Guillermo de Baskerville le dice al novicio que lo acompaña al monasterio al norte de Italia que, durante todo el viaje, le ha estado enseñando a «reconocer las huellas por las que el mundo nos habla como si fuera un gran libro».Reconocer las huellas, de...