Tras los sanfermines de 1940, en los que en las animadas calles de Pamplona se mezclaban los atuendos de los mozos con los de los militares del Tercer Reich que habían acudido a la fiesta desde su emplazamiento en Biarritz y en el coso taurino como en el Ayuntamiento pendían los símbolos nazis, desaparece un colaborador del MI6 como poco antes había ocurrido con un subsecretario del Estado de tendencia anglófila. En ambas desapariciones existe algo en común: una bella joven de la que solo se...