Willy es un migrante –se puede ser eso en cualquier calidad:estudiante, obrero, fugitivo, viajero pertinaz, escritor (¡horror!), un ecuatoriano que vive en Málaga y que, desde su perspectiva, tierna y grotesca, describe paisajes, retratos y escenas que podrían conformar una película de perdedores y cínicos, pero que no es sino una postal de la realidad. La que no nos gusta, tal vez, la que está alejada de las grandes historias y de las grandes vidas. Willy es un malaleche, y no puede pedir...