Continuación de la novela Miradas.Un cadáver flotando en el embalse de Zorita, sobre las aguas contenidas del río Tajo, rompe la monotonía de los pueblos colindantes y la tranquilidad de sus gentes.El cabo Cariel, de la Policía Judicial del Puesto de Azuqueca de Henares de la Guardia Civil, un hombre profesional, meticuloso, impulsivo y obsesivo, recibe el aviso para hacerse cargo de la investigación.Mientras tanto, con cuarenta años, la vida sigue… Tomás e Isabel tratan de buscar la...