Leyre está rota, rota por dentro. Por primera vez, el don que le hace ver el color del alma de la gente, es una maldición, pues mientras que la de todo el mundo es de vivos colores, la suya es gris, como un día de tormenta. Ha renunciado a su sueño de ser profesora de música y se ha mudado a Madrid, con la esperanza de poder volver a empezar, sin embargo, los recuerdos y el dolor son más fuertes que nunca. Samantha sueña con ser una artista de éxito, pero tiene que resignarse viendo como sus...