Viajar al remoto poblado de Pináculo Rojo no había sido idea suya, pero ya se había quedado sin alternativas. Su esposa estaba cada vez más distante; su chispa, su pasión, y sus ganas de vivir eran cada vez inferiores.Salvarla de su depresión era todo lo que importaba al detective Samuel Lantz, quien todavía se culpaba a sí mismo por no haber sido capaz de salvarla de tan trágico evento. Por ello, alejarse de la ciudad, de la casa donde sucedieron hechos tan terribles, parecía ser una buena...